Tarjeta digital para reclutadores y RRHH: ferias, sourcing y RGPD
Cómo usar una tarjeta digital en ferias de empleo, sourcing técnico y captación de candidatos: una tarjeta por vacante, formulario de captura y qué exige el RGPD si recoges datos de candidatos.
13 de julio de 2026
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Resumen IA
Cómo usar una tarjeta digital en ferias de empleo, sourcing técnico y captación de candidatos: una tarjeta por vacante, formulario de captura y qué exige el RGPD si recoges datos de candidatos.
Una tarjeta digital le sirve a un equipo de RRHH para dos cosas a la vez: capturar los datos de un candidato en el momento —en una feria de empleo, un meetup técnico o una entrevista rápida— sin depender de currículums en papel que hay que teclear después, y decirle a ese candidato, con un enlace o un QR, de qué empresa y de qué vacante concreta se le está hablando. El intercambio no va en una sola dirección como con una tarjeta de presentación comercial normal: el reclutador quiere un dato de contacto, y el candidato quiere saber en qué se está metiendo antes de dárselo.
Esto cambia lo que hay que poner en la tarjeta y cómo se usa sobre el terreno. A continuación, los escenarios reales del sector.
El intercambio va en dos direcciones
Una tarjeta de presentación normal resuelve un problema: que la otra persona se quede con tu contacto. En selección de personal el problema es doble. El reclutador necesita que el candidato deje sus datos —nombre, teléfono, CV, perfil de LinkedIn— sin copiarlos a mano de un papel. El candidato necesita algo más que una tarjeta de visita: saber qué vacante es, qué hace la empresa y con quién está hablando, antes de decidir si merece la pena dejar sus datos.
Una tarjeta con captura de leads activada resuelve la primera parte: un formulario en la propia página pública donde el candidato deja sus datos mientras habla contigo. La segunda parte la resuelve el contenido de la tarjeta —no es tu tarjeta de reclutador genérica, es la tarjeta de esa vacante.
Ferias de empleo y foros universitarios

El escenario más exigente. Hay cola, tienes dos o tres minutos por persona, y al final del día te llevas un montón de currículums impresos que alguien tiene que digitalizar. Casi ninguno de esos datos vuelve a mirarse antes de que pase una semana.
Un QR en el panel del stand, o una tarjeta física con NFC sobre la mesa, cambia el orden de las cosas: mientras hablas con el candidato, es él quien escanea y deja sus datos en el formulario —sin que tengas que apuntar nada ni él tenga que buscar un boli. Cuando termina la feria, todos los contactos están ya en un sitio, no en un taco de papeles.
Lo mismo aplica a un foro universitario: volumen alto, tiempo corto por persona, y la diferencia entre un candidato que se pierde y uno que queda registrado está en si dejar el dato cuesta un formulario en el móvil o una libreta.
Sourcing en eventos técnicos y meetups
Aquí el volumen es más bajo pero el objetivo es más fino: te acercas a una persona concreta porque su perfil encaja con una vacante difícil de cubrir. No hay cola ni prisa, pero sí un problema distinto —lo que le dejas tiene que sobrevivir al bolsillo. Una tarjeta de papel con tu nombre y "Talent Acquisition" no dice nada sobre la vacante ni por qué le abordaste a él.
Un enlace o un QR a una tarjeta con la vacante concreta, el equipo con el que trabajaría y un vídeo corto de ese equipo cuenta más en diez segundos que una conversación de dos minutos en un pasillo lleno de gente. Y si esa persona la busca esa misma noche desde el móvil, la va a encontrar exactamente como la vio.
Una tarjeta por vacante o por vertical, no una genérica de empresa
La tarjeta que enseñas buscando perfiles de ingeniería no debería ser la misma que enseñas buscando perfiles comerciales. Cambia el tono, cambia lo que hay que enseñar primero, y cambia hasta dónde la enseñas —un congreso técnico no es una feria generalista. Cada vacante o vertical con su propia tarjeta, su propia URL y, si tu plan lo permite, su propio subdominio, evita la tarjeta corporativa que no encaja en ningún contexto porque intenta servir para todo a la vez.
Esto también sirve puertas adentro: puedes medir, tarjeta por tarjeta, cuántos escaneos y cuántos leads dio cada vacante o cada feria —no solo un número agregado que no dice nada sobre qué funcionó.
Qué widgets usar en una tarjeta de reclutamiento
Los campos de contacto son el mínimo. Lo que marca la diferencia es lo que añades detrás:
| Widget | Para qué sirve aquí |
|---|---|
| Enlace a vacantes abiertas | Lleva directo al listado de la vacante concreta o de todas las abiertas, sin pasar por la web corporativa entera |
| PDF descargable | La propuesta de valor para el empleado: qué ofrece la empresa, cultura, beneficios —lo que antes iba en un tríptico impreso |
| Vídeo | El equipo real con el que trabajaría el candidato, no un vídeo corporativo genérico de la empresa |
| Enlace de reserva | Para agendar una primera llamada de veinte minutos sin cruzar diez correos |
Ninguno de estos widgets sustituye la conversación cara a cara en la feria o el meetup. La sustituyen los currículums en papel que nadie vuelve a abrir.
El otro lado: la tarjeta digital del candidato
Esto no es solo una herramienta para quien contrata. A quien busca trabajo le sirve el mismo mecanismo, en la dirección contraria: una tarjeta con su perfil, un enlace a su portfolio o a su GitHub y un PDF con su currículum, para dejar en una feria en lugar de un papel que acaba en un montón junto a otros cien.
La ventaja es la misma que para el reclutador: un QR se escanea en segundos, no hay que buscar hueco en el bolso para meter un papel, y lo que enseña —enlaces a proyectos, un vídeo corto de presentación— no cabe en una cartulina. Si tu empresa organiza o participa en un foro de empleo, vale la pena decírselo a los candidatos: pueden llevar su propia tarjeta también.
RGPD: qué exige recoger datos de un candidato con un formulario
Si vas a capturar datos de candidatos con un formulario en la tarjeta, eso son datos personales con una finalidad concreta —selección de personal— y el RGPD se aplica igual que en cualquier otro formulario de captura. No es un trámite para más adelante.
Como mínimo necesitas: consentimiento explícito en el propio formulario, con una casilla que el candidato marca (nunca premarcada); una finalidad declarada —que quede claro que los datos son para evaluar su candidatura, no para cualquier otro uso; y un plazo de conservación definido, porque no puedes quedarte con su CV y sus datos de forma indefinida "por si acaso surge algo".
Comprueba también que puedas borrar los datos de un candidato si lo pide, y que sepas dónde se almacenan. El volumen de gente en una feria no hace esto opcional —al revés: cuanta más gente, más responsabilidad.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una tarjeta distinta por cada vacante?
No siempre, pero ayuda cuando la vacante es difícil de cubrir o el perfil buscado es muy distinto de otro que también estás cubriendo a la vez. Con una o dos vacantes abiertas, una tarjeta por vertical (ingeniería, comercial, etc.) suele bastar.
¿El candidato tiene que instalar algo para dejar sus datos?
No. Escanea el QR o toca el NFC, se abre la página pública en el navegador del móvil, y el formulario está ahí. Sin app que instalar ni cuenta que crear —si la hubiera, la mitad de la cola de la feria no llegaría a rellenarlo.
¿Puedo usar la misma tarjeta para varias ferias seguidas?
Sí, y ahí se nota el ahorro: reimprimes el QR una vez y lo reutilizas en cada feria, cambiando el contenido detrás sin tocar el papel. Lo desarrollamos en tarjeta digital para ferias y eventos.
¿Qué pasa si el candidato no quiere dejar sus datos ahí mismo?
Nada le obliga. El formulario es más rápido que dictarte su número, no la única vía —puede preferir escribirte por LinkedIn más tarde con el enlace que le diste. El objetivo es quitar fricción, no sustituir la conversación.
¿Sirve esto para un solo reclutador o hace falta un equipo?
Sirve para uno. La diferencia con un equipo es que en Enterprise puedes centralizar vacantes y perfiles corporativos para que cada reclutador tenga su propia tarjeta con la misma base de contenido, en vez de montarla cada uno desde cero.
En resumen
En selección de personal, la tarjeta digital no reemplaza la conversación en la feria o el meetup —reemplaza el papel que viene después: el currículum que hay que digitalizar, el tríptico que no dice qué vacante es, la tarjeta de visita que no lleva ni un enlace al equipo. Una tarjeta por vacante, con formulario de captura y consentimiento explícito, cubre las dos direcciones del intercambio: tú te llevas el dato del candidato, y él se lleva claridad sobre qué le estás ofreciendo.
Sobre qué es exactamente esta categoría de herramienta, ver qué es una tarjeta de presentación digital. Y para verlo todo junto, la página de funciones.
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